El propósito de escribir sobre la confrontación en la docencia es una narrativa donde me encuentro en dos momentos en la tarea de ser docente, la primera desde la perspectiva del profesional egresado de una licenciatura con los conocimientos de la asignatura como lo único para enseñar, y un segundo momento en donde se reflexiona el quehacer docente, se reconoce la alteridad como eje rector de mis acciones, todo aquello que lleva por enseñar.
Introducción
Iniciaré comentando que estudie la Licenciatura en Informática, tenía un fuerte deseo de trabajar en las empresas de iniciativa privada, crear un empresa dedicada al desarrollo de programas (software), durante mis estudios los profesores me pedían que explicara ciertos temas de la asignatura, me era gratificante “enseñar” a mis propios compañeros, que me observarán como un experto en la materia, pensando en voz alta un “ego” de saber (ahora que escribo esta reflexión).
Al terminar la licenciatura, comencé a trabajar para varias empresas dedicadas al comercio, ahí tenía que superar mis deficiencias de conocimientos, me daba cuenta que lo visto en clases no tenía una relación fuerte con mis actividades laborales, por lo que no terminaba de aprender, debía estar comprando libros de mi área, en mi mente pasaba la idea de que “si los docentes supieran….”, había una frustración y cuestionamientos fuertes hacia lo que la escuelas me impartía, a lo que me pedían que “supiera”, eso me dio valor, fuerza y coraje para acercarme a los directivos de mi alma mater, en una oportunidad que tuve me escucharon, lo que me permitió empezar a impartir unas horas de lo que me gustaba realizar “desarrollar programas” de computadoras.
En ese trayecto de dar clases surgió una necesidad de actualizarme, no por la necesidad ética, profesional que menciona Freire en su primera carta (“de nuevo el ego de saber”), por lo que opté por estudiar un posgrado, el cual contribuyó a disminuir mi ansiedad en la impartición de clases, quiero comentar que mirada la plantilla docente que laborábamos, los cuales sin invertir en actualizarse ganaban lo mismo que yo; me sentía compartido en mis actividades por un momento mi trabajo en la mañana en la iniciativa privada, por la tarde como “un extra” el impartir clases no como un trabajo, porque el día que yo quisiera podría dejarlo sin el menor remordimiento.
Hasta este punto el modelado de mis anteriores profesores lo replicaba en el aula, que recuerde no hubo un momento en que reflexionará sobre lo que hacía, era como un continuo, doxático, una correlación de impartir clases por consecuencia cobrar, aunado que a nivel licenciatura “debía ser dura” las actividades, de lo contrario los alumnos no le prestaban la menor importancia, hasta aquí dejo este primer momento en mi incursión a la docencia.
Desarrollo
De la misma forma que comenta Esteve en su ponencia, entré a la docencia del nivel superior en el ensayo-error, había unos destellos por mejorar mi práctica docente pero mi esfuerzo se veía mermado por la situación económica, me quedé con el trabajo que menos había pensado –la docencia – por él que buscaba llenarme de horas en cuanta escuela se pudiera, mostrando de nuevo la correlación.
Al empezar a impartir la cátedra ya en mi profesión de docente de tiempo completo, empezaban las problemáticas, el ser reconocido por los alumnos como licenciados, ingenieros, según la profesión, eran los distintivos de valor para lo que realizábamos, al parecer los ingenieros eran considerados de mayor “valor”, le preguntaba a mis alumnos de licenciatura cual sería la profesión que quisieran cursar, a lo que ellos contestaban sin dudarlo “ingenieros”. La pérdida del valor del docente atravesó por una temporada en bajo perfil, esto contribuyó a disminuir el deseo de dedicarse solo a esta actividad.
Aspectos importantes durante mi transcurso docente, que me gusta compartir, el desgaste día a día por impartir información durante las clases (“a esto llamaba dar clases”), tener a los alumnos en estado pasivo -no atentos-, sin hacer ruido, eran los indicadores de “una buena clase”, mi desconocimiento grande sobre didáctica, estrategias grupales, terminaban con mi energía, quedando muy cansado. En el momento que alguien no se ajustaba a la “disciplina” del salón, era momento de echar mano del instrumento temido “bajar puntos”.
Lo que compartimos
La tarea de ser docentes, en palabras de Esteve convertirnos en maestros de humanidad, no es fácil, desde cuando estamos en contextos diferentes, en lugares geográficos tan retirados, las problemáticas se comparten y se inscriben cuando se socializan.
A continuación las categorizo para efectos de su mejor comprensión, en el aspecto intrapersonal, interpersonal, grupal, y social:
a) Intrapersonal
Un planteamiento general desde la perspectiva del docente es la identidad, al no contar con estudios de corte pedagógicos, nos vemos desvalidos, esas herramientas que tienen los ingenieros, constructores, como se comenta en el material pensar y pensarse “pensamos que salimos con un bagaje de conocimientos”, la difícil tarea es entender que también nosotros estamos en un proceso de formación, que no somos producto terminado. Sentirse compartido por un lado la carrera que estudié, y por el otro la actividad que desempeño, es un conflicto de corte endógeno, que me lleva a reflexionar lo que realizo.
b) Interpersonal
Al interior de los centros de trabajo, se viven luchas de toda índole, debido a que los mismos directivos, docentes con una actitud pasiva, no permiten, se sienten agredidos en el momento que hay maestros que tienen la intención de generar un cambio al interior del plantel, esto contribuye a que se desplome en desanimo, la simulación, y otros males que aquejan nuestro nivel educativo.
c) Grupal
El interés, la motivación al interior de los grupos escolares, buscando las estrategias que recreen un escenario apto para aprender, una tarea compleja de desarrollar, debido a que existen estilos de aprendizaje que contribuyen a fijar nuestra atención que no todos aprendemos iguales, algo que hace unos años desconocía.
d) Social
Las deficiencias escolares que arrastran los alumnos en el medio social, parafraseando a Esteve no podemos seguir quejándonos de las carencias del nivel anterior, tenemos que afrontar el reto, buscando estrategias para enganchar a los alumnos a subirse en el tren del aprendizaje, como la única vía para salir adelante como país.
Cierre
COMO ME PERCIBO COMO DOCENTE
Sin lugar a dudas el recorrido sobre la especialidad, ha roto con mis paradigmas sobre la docencia, en primer lugar esa necesidad de lograr una identidad sobre mi quehacer, toda vez que uno incursiona en el ámbito educativo sin las herramientas pedagógicas necesarias, en el desarrollo me he apropiado de conceptos, de ideas, de metodologías, de técnicas que han dado soporte a mi tarea educativa.
En segundo lugar creo que he organizado mis actividades, las he logrado plasmar en un documento que me ha servido de estrategia, y con las tareas adecuadas se ha detectado los diversos momentos a la hora de impartir una clase.